Áreas protegidas de Cuba

16 June 2009, 09:02
PATRIMONIO NATURAL, Monumentos naturales: Formaciones físicas y biológicas que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico.

Formaciones: Geológicas y fisiográficas y las zonas que constituyan el hábitat de especies animales y vegetales amenazadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico.

Lugares naturales: Zonas naturales que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural.

ÁREAS PROTEGIDAS


Los parques nacionales fueron los “pioneros” en relación con el desarrollo de áreas protegidas y propiciaron el impetuoso crecimiento de territorios protegidos a nivel mundial.
Tras una encuesta mundial que la ONU encargó a la Comisión Internacional de Parques Nacionales (creada en 1960), de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se publicó en 1967 la primera lista de parques y reservas análogas reconocidas por la ONU. No obstante, ante el aumento y la confusión sobre estas áreas, la X Asamblea General de la UICN aprobó en 1969 la definición de Parque Nacional, y estableció que éstas eran:

“Áreas relativamente extensas, donde uno o varios ecosistemas no estén sustancialmente alterados por la explotación y ocupación humana, donde las especies de plantas y animales, sitios geomorfológicos y hábitat son de especial interés científico, educativo y recreativo o contienen paisajes naturales de gran belleza. Donde la más alta autoridad competente del país ha dado pasos para prevenir o eliminar, tan pronto como sea posible, la explotación u ocupación en toda el área y para reforzar de forma efectiva el respeto por las características ecológicas, geomorfológicas o estéticas que dieron lugar a su establecimiento; y donde se permite entrar a los visitantes bajo condiciones especiales con propósitos de inspiración, educativos, culturales y recreativos.”

La diversidad de condiciones naturales, sociales, económicas y políticas que existen en el mundo dio lugar al surgimiento de las más diversas formas de áreas protegidas, tanto por sus nombres como por la manera de utilizar y conservar los recursos que encierran, por lo que se hacía imposible hablar un lenguaje común. Por ello, la UICN publicó en 1978 el documento Categorías, criterios y objetivos de las áreas protegidas, que clasificaba todas las formas conocidas de esta variante de conservación de la naturaleza en 10 categorías generales básicas.

Este proceso de cambios continuó y en 1994 la UICN dio la siguiente definición de área protegida:

“... una superficie de tierra y/o mar, especialmente dedicada a la protección y mantenimiento de la diversidad biológica y los recursos naturales y culturales asociados, y manejada a través de medios legales u otros medios efectivos.

El nuevo sistema de 6 categorías de manejo propuesto por la UICN, vigente actualmente a nivel internacional, incluye:
1. Reserva Natural Estricta.
2. Parque Nacional.
3. Monumento Natural.
4. Área de Manejo de Hábitat / Especies.
5. Paisajes Terrestres y Marinos Protegidos.
6. Áreas Protegidas con Recursos Manejados.

HISTORIA DE LAS ÁREAS PROTEGIDAS EN CUBA


El origen del actual Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) se caracterizó en sus inicios por la declaración de áreas protegidas aisladas que no funcionaron como tales. El primer territorio legalmente establecido en Cuba con estas características fue el Parque Nacional Sierra del Cristal, situado en los términos municipales de Mayarí y Sagua de Tánamo, en 1930.
Posteriormente en 1933 se declaró como Refugio Nacional de Caza y Pesca toda la Ciénaga de Zapata y en 1936 se declaró una reserva nacional de flamencos en la costa norte de la provincia de Camagüey, incluyendo los cayos, con la prohibición de matar o apresar estas aves.
Después del triunfo de la Revolución, se aprobó la ley 239 a través del Departamento de Repoblación Forestal, que tenía como finalidad conservar, proteger y fomentar la riqueza forestal de la nación; se crearon 9 parques nacionales a lo largo del país. A continuación las acciones principales llevadas a cabo en relación con la protección de la naturaleza:

1963 Declaración de Reservas Naturales: El Veral y Cabo Corrientes (Guanahacabibes), Jaguaní y Cupeyal del Norte (Oriente).
1966 Cayo Caguanes (norte de Sancti Spiritus).
1973 Propuesta de unas 100 áreas de elevados valores naturales por parte de especialistas del Instituto de Botánica.
1980 Declaración de la Sierra Maestra como zona rural protegida (Gran Parque Nacional Sierra Maestra).
1981 El Consejo de Ministros reconoce la red nacional de áreas protegidas en sus diversas categorías de manejo.
1986 - 1992 El Ministerio de la Agricultura establece la administración de 48 Áreas Protegidas por parte de la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna.
1994 Creación del CITMA.
1995 El CITMA crea el Centro Nacional de Obras Protegidas.

Se estableció una nueva legislación para el cumplimiento de nuevas funciones estatales que han dado como principales resultados relevantes la creación del Decreto Ley 201/99 de Áreas Protegidas, el reconocimiento legal a 35 de ellas por parte del Consejo de Ministros, la declaración de dos de ellas como sitios del Patrimonio Natural Mundial, dos nuevas Reservas de la Biosfera, seis sitios Ramsar, la redefinición y precisión del SNAP y la creación del primer Plan del Sistema 2003 – 2008.

SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS PROTEGIDAS (SNAP)


El Sistema Nacional de Áreas Protegidas es un sistema territorial que a partir de la protección y manejo de sus unidades individuales (áreas protegidas) contribuye al logro de determinados objetivos de conservación de la naturaleza. Teniendo en cuenta los criterios propuestos por la UICN y de acuerdo con la legislación vigente, en Cuba se define área protegida como:

“Partes determinadas del territorio nacional, declaradas con arreglo a la legislación vigente, e incorporadas al ordenamiento territorial, de relevancia ecológica, social e histórico-cultural para la nación y en algunos casos de relevancia internacional, especialmente consagradas, mediante un manejo eficaz, a la protección y mantenimiento de la diversidad biológica y los recursos naturales, históricos y culturales asociados, a fin de alcanzar objetivos específicos de conservación y uso sostenible”.

Para facilitar la gestión y funcionamiento del SNAP, éste se estructura atendiendo a la connotación de las áreas que lo componen, objetivos y categorías de manejo, donde se establecen los siguientes niveles de clasificación:
Áreas protegidas de significación nacional (APSN): Aquéllas que por la connotación o magnitud de sus valores, representatividad, grado de conservación, extensión u otros elementos relevantes se consideran de importancia internacional, regional o nacional, y son el núcleo fundamental del SNAP.
Áreas protegidas de significación local (APSL): Tienen significación a nivel local o provincial, pero en razón de su grado de conservación, extensión o porque sus valores ya se encuentran repetidos en otras áreas de mayor complejidad, no se clasifican como áreas protegidas de significación nacional.
Regiones especiales de desarrollo sostenible (REDS): Extensas regiones donde se combinan un alto grado de influencia humana y potencialidades económicas e importantes valores naturales. Estas regiones contienen en su interior áreas protegidas con categorías de manejo más restrictivas como parques nacionales, reservas ecológicas, etc., y en ellas se toman medidas para el logro de objetivos de conservación y desarrollo sostenible.

Las áreas que integran el SNAP, con excepción de las REDS, tienen asignadas una categoría de manejo y pueden recibir, además, otros títulos que las identifican o jerarquizan, emitidos por organismos nacionales o internacionales, como pudieran ser entre otros: Monumento Nacional o Local, Reserva de la Biosfera, Sitio de Patrimonio Mundial o Sitio Ramsar.
El SNAP cubre aproximadamente 9,72 % del territorio nacional si se consideran solamente las áreas de categoría de manejo estrictas y de significación nacional y 22 % cuando se tienen en cuenta las APSL y las REDS que incluyen los cuatro macizos montañosos, la Ciénaga de Zapata y las cayerías de Sabana-Camagüey y Jardines de la Reina.
Actualmente hay 263 áreas propuestas, de las cuales 80 son de significación nacional y el resto de significación local. El SNAP actual cuenta con 35 áreas protegidas aprobadas legalmente y administradas.

CATEGORÍAS DE MANEJO


Son las formas en que se clasifican las áreas protegidas según sus características y valores naturales e histórico-culturales. Cada una de ellas posee una definición y objetivos propios y su administración y manejo se realiza de acuerdo con determinados patrones. El sistema de categorías desarrollado por la UICN en 1994 fue adoptado y adaptado para nuestro país, con el establecimiento de 8 categorías de manejo:

1. Reserva Natural (RN).
2. Parque Nacional (PN).
3. Reserva Ecológica (RE).
4. Elemento Natural Destacado (END).
5. Reserva Florística Manejada (RFM).
6. Refugio de Fauna (RF).
7. Paisaje Natural Protegido (PNP).
8. Área Protegida de Recursos Manejados (APRM).

Se ordenan en forma creciente de acuerdo con la intensidad del manejo y la posibilidad de intervención humana. Reserva Natural: Área terrestre, marina o una combinación de ambas, en estado natural y sin población humana, de importancia nacional, regional o internacional, destinada principalmente a actividades de protección, investigación científica y monitoreo ambiental, que contiene elementos físico-geográficos, comunidades, ecosistemas o especies de flora y fauna de valor único o en peligro de extinción, que por su valor para la conservación de recursos genéticos o por su vulnerabilidad precisan de una protección estricta.

Parque Nacional: Área terrestre, marina o una combinación de ambas, en estado natural o seminatural, con escasa o nula población humana, designada para proteger la integridad ecológica de uno o más ecosistemas de importancia internacional, regional o nacional y manejada principalmente con fines de conservación de ecosistemas. Contiene ejemplares representativos de importantes regiones, características o escenarios naturales y ecosistemas completos que no han sido materialmente alterados por la explotación o la ocupación humana, donde las especies de animales y plantas, el hábitat y los elementos geomorfológicos revisten especial importancia científica, educativa, recreativa y turística.

Reserva Ecológica: Área terrestre, marina o una combinación de ambas, en estado natural o seminatural, designada para proteger la integridad ecológica de ecosistemas o parte de ellos, de importancia internacional, regional o nacional y manejada principalmente con fines de conservación. También contiene ecosistemas o parte de ellos materialmente poco alterados y ejemplos representativos de importantes regiones, características o escenarios naturales, en las cuales las especies de animales y plantas, el hábitat y los elementos geomorfológicos revisten especial importancia científica, educativa, recreativa y turística.

Elemento Natural Destacado: Área protegida que contiene una o más características naturales de valor destacado o excepcional, por su rareza implícita y sus cualidades representativas o estéticas y que puede contener valores histórico-culturales asociados; se maneja con el fin de conservar dichas características y valores. Generalmente se relaciona con un monumento nacional o local, contiene uno o más rasgos naturales significativos y puede tener asociados a los rasgos naturales valores histórico-culturales de importancia notable.

Reserva Florística Manejada: Área natural o seminatural que necesita intervenciones activas de manejo para lograr la protección y el mantenimiento de complejos naturales o ecosistemas que garanticen la existencia y el desarrollo de determinadas comunidades vegetales o especies florísticas. En ocasiones requiere de la manipulación del hábitat o las especies para su recuperación o adecuada protección, de acuerdo con circunstancias específicas. Desempeña una función importante en la protección y la supervivencia de especies de la flora.

Refugio de Fauna: Área terrestre, marina o una combinación de ambas, donde la protección y el manejo del hábitat o las especies son esenciales para la subsistencia de poblaciones de fauna silvestre migratoria o residente de significación. No siempre es un territorio totalmente natural, por lo que puede existir actividad humana vinculada al manejo de sus recursos. Desempeña una función importante en la protección y la supervivencia de las especies animales.

Paisaje Natural Protegido: Área terrestre, marina o una combinación de ambas, en estado natural o seminatural, manejada principalmente con fines de protección y mantenimiento de condiciones naturales, servicios medioambientales y desarrollo del turismo sostenible. Se localiza generalmente en territorios de interés ecológico, ambiental y turístico tales como áreas costeras y marinas, cuencas de ríos y embalses, periferia de zonas urbanizadas y otros. El valor de sus recursos no es notable, pero facilita procesos ecológicos vitales tales como mantener la pureza del aire y el agua, proteger contra la erosión u otras funciones de similar naturaleza.

Área Protegida de Recursos Manejados: Área terrestre, marina o una combinación de ambas que contiene sistemas naturales o seminaturales y su manejo se realiza para garantizar la protección y el mantenimiento de la diversidad biológica y proporcionar un uso sostenible de productos naturales y servicios para satisfacer las necesidades locales o regionales. Contiene en su interior otras áreas protegidas de categoría más estricta. Como un requisito para su selección, por lo menos dos terceras partes de la superficie deben estar en condiciones naturales o seminaturales y su territorio debe tolerar la utilización sostenible de sus recursos sin que ello vaya en detrimento de sus valores naturales.

LA UNESCO Y EL PROGRAMA MAB: RESERVAS DE LA BIOSFERA


La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) creó en 1971 el programa científico “El Hombre y la Biosfera”, identificado internacionalmente con las siglas en idioma inglés MAB, con el fin de promover las investigaciones científicas que caractericen la superficie del planeta donde se desarrolla la vida (biosfera) de tal forma que estas investigaciones permitieran proponer manejos adecuados de los recursos naturales, el uso sostenible y a la vez la preservación de dichos recursos.
Para demostrar la posibilidad de conciliar la preservación del medio natural con su explotación permanente (uso sostenible), la UNESCO creó una distinción internacional mediante este programa: Reserva de la Biosfera, que posee características adecuadas a la finalidad que persigue.
Las reservas de la biosfera deben combinar tres funciones básicas que son las siguientes:

Conservación: Contribuye a conservar los paisajes, ecosistemas, especies y diversidad genética.
Desarrollo: Fomentar un desarrollo humano y económico que sea ecológico y culturalmente sostenible.
Apoyo logístico: Comprende investigaciones científicas, seguimiento, formación y educación relativas a la conservación y el desarrollo sostenible a escala local, regional, nacional y global.

Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario (1985): Es la primera en Cuba. Se encuentra al este de la Cordillera de Guaniguanico, en la Sierra del Rosario, entre las provincias de Pinar del Río y La Habana, con una superficie de 26686 ha. En esta reserva abundan los bosques tropicales como el siempre verde y el semideciduo, también pinares, cuabales y vegetación de mogotes. La formación vegetal más extendida es el bosque siempre verde con árboles de hasta 40 m de altura. La cobertura vegetal permite el desarrollo y conservación de mamíferos como las jutías conga (Capromys pilorides) y carabalí (Mysateles prehensilis); se reportan cinco especies de murciélagos. Las aves son las más abundantes; entre ellas se observan especies endémicas como el tocororo (Priotelus temnurus), ave nacional. Entre los anfibios y reptiles encontramos una de las ranas más pequeñas del mundo (Eleutherodactylus limbatus), así como el chipojo y el lagarto de agua (Anolis vermiculatus), típico de la zona.

Reserva de la Biosfera Península de Guanahacabibes (1987): Está formada por dos penínsulas, la del Cabo San Antonio y la de Corrientes, y tiene una extensión de 121572 ha. Dentro del área se encuentran El Veral y Cabo Corrientes, sitios que constituyeron dos de las primeras reservas aprobadas en Cuba. El litoral norte está en proceso de sumergimiento y existen en él formaciones de manglares y pantanos; hacia la porción occidental predominan importantes áreas de pantanos interiores. Los puntos más altos se encuentran en los acantilados de la costa sur. Es una llanura cársica donde se encuentran manglares, herbazales de ciénaga y vegetación de costa arenosa y rocosa, pero predominan los bosques semideciduos y siempre verdes. Existen 14 especies de la flora que son endémicas locales. Alberga una variada fauna, en muchos casos especies restringidas a la península. Es de especial interés la presencia del murciélago mariposa (Natalus lepidus), considerado entre los más pequeños del mundo. Además, el lugar brinda refugio a abundantes poblaciones de jutías y venados. Aquí se encuentran identificadas más de 140 especies de aves, incluyendo las migratorias.

Reserva de la Biosfera Cuchillas del Toa (1987): Ubicada en la región nororiental de Cuba, se extiende por las provincias de Holguín y Guantánamo. Tiene una superficie de 208305 ha, de las cuales 6013 ha son marinas. Dentro de estos límites se encuentra el Parque Nacional Alejandro de Humboldt. Comprende la región montañosa de Sagua – Baracoa y por la riqueza de especies, ecosistemas y paisajes, es el principal centro de biodiversidad y endemismo de Cuba y el Caribe insular. En la actualidad es uno de los remanentes de ecosistemas montañosos más extensos y mejor conservados del territorio nacional y del Caribe. Predominan aquí los bosques pluviales de montaña, bosques nublados, charrascales y los pinares de Pinus cubensis. La flora muestra 928 especies endémicas (casi 30 % de las reportadas para Cuba) y 366 son exclusivas de la región. La fauna de la región es la más rica de Cuba, tanto por su abundancia como por su diversidad y endemismo. Entre las aves sobresale el gavilán caguarero (Chondrohierax wilson), endémico local altamente amenazado, y entre los mamíferos el almiquí (Solenodon cubanus), fósil viviente y especie amenazada. Los bosques constituyen, además, refugio para gran cantidad de especies de aves endémicas como cotorras y cateyes, consideradas amenazadas. En ningún otro lugar de Cuba se encuentra más diversidad ni mayor número de especies de anfibios y reptiles.
Reserva de la Biosfera Baconao (1987): Se encuentra al sur de las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo. Incluye tres zonas biogeográficas bien delimitadas: la Meseta de Santiago, la Sierra de La Gran Piedra y la Meseta de Santa María del Loreto. Su superficie es de 84985 ha con una franja de mar de 7380 ha. El suelo está cubierto por diversos tipos de bosques de montaña (bosques pluviales y siempre verdes), así como bosques costeros, bosques de galería, pinares y bosques secos. La zona de Hatibonico (RE) se caracteriza por su relieve típico y bajas precipitaciones, lo que condiciona un territorio semiárido con bosques secos donde abundan las cactáceas y los arbustos espinosos. La zona de la Gran Piedra protege importantes especies endémicas como helechos arborescentes (Cyathea strigillosa). La fauna cuenta con 939 especies entre insectos, aves, reptiles, arácnidos y algunos mamíferos. Se destacan los murciélagos y las mariposas endémicas.
Reserva de la Biosfera Ciénaga de Zapata (2000): Esta zona, junto con la franja marina que la circunda por el sur, ubicada al sur de la provincia de Matanzas, con una superficie de 628171 ha, constituye un reservorio natural de enorme valor reconocido a nivel internacional. Entre las áreas protegidas fundamentales del territorio se destacan el Parque Nacional Ciénaga de Zapata, que incluye la zona de Santo Tomás, sitio donde sólo se pueden encontrar reunidas en Cuba dos especies de pequeñas aves únicas: la ferminia (Ferminia cerverai) y la gallinuela de Santo Tomás (Cyanolimnas cerverai). El Refugio de Fauna La Salina es reconocido a nivel nacional y en la región del Caribe por la alta concentración y diversidad de aves migratorias, especialmente por sus abundantes poblaciones de flamencos (Phoenicopterus ruber) y muchas otras especies de garzas y aves acuáticas. Esta extensa reserva alberga poblaciones silvestres del cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer) y el cocodrilo americano (Crocodylus acutus). Es la única región de Cuba donde conviven tres especies de jutías. Nidifican en este hábitat especies como la cotorra (Amazona leucocephala), el catey (Aratinga euops), el zunzuncito (Mellisuga helenae) y la grulla cubana (Grus canadensis nesiotes), aves endémicas amenazadas. Predominan en el territorio los herbazales de ciénaga, la vegetación de lagunas palustres y los manglares.

Reserva de la Biosfera Buenavista (2000): Ubicada en el centro – norte del archipiélago cubano, muestra una superficie de 313502 ha, constituida por áreas terrestres, costeras y marinas de alta sensibilidad ecológica y elevada diversidad biológica. Comprende partes de las provincias de Villa Clara, Sancti Spiritus y Ciego de Ávila, e incluye un sector de la cayería Sabana – Camagüey. Cuenta con 11 áreas que son sitios protegidos de mayor significación en el territorio: los Parques Nacionales Caguanes y Cayo Santa María, las Reservas Ecológicas Cayo Francés y norte de Cayo Guillermo, los Elementos Naturales Destacados Loma La Tasajera, La Chucha y Oeste de Cayo Coco, los Refugios de Fauna Oeste de Cayo Santa María y Cayo Las Loras, el sector este del Área Protegida Jobo Rosado y el sector del cañón del río del Área Protegida de Recursos Manejados Boquerones. El manglar es el tipo de vegetación más extendido y funciona como reservorio de variadas especies de fauna. Se encuentran especies interesantes como el chipojo azul (Anolis equestris) y la culebrita (Antillophis andreai), ambos endémicos locales.

LA UNESCO Y LA CONVENCIÓN DEL PATRIMONIO MUNDIAL: SITIOS NATURALES PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD



Desde hace muchos años la UNESCO se ha propuesto promover la identificación, la protección y la preservación del patrimonio cultural y natural de todo el mundo, considerado especialmente valioso para la humanidad. Este objetivo está incorporado en un tratado internacional denominado Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, aprobado por dicho organismo en 1972.
La misma tiene como objetivo la salvaguarda de los bienes que, ubicados en todos los continentes y de todas las épocas, por su valor extraordinario y su carácter excepcional constituyen un patrimonio de la humanidad. Éstos se han inventariado año por año en la Lista del Patrimonio Mundial. Son más de 630 sitios en todo el mundo, cuidados en forma especial para que las generaciones futuras puedan heredar y conocer como tesoros del pasado. Cada Estado identifica y delimita el patrimonio cultural y natural situado en su territorio, con el objetivo de protegerlo, conservarlo, rehabilitarlo y transmitirlo a las generaciones futuras. Cuba es parte de esta convención desde 1975 y tiene reconocidos los siguientes sitios del Patrimonio Mundial:

Culturales
1982 La Habana Vieja y sus fortificaciones.
1988 Trinidad y el Valle de los Ingenios
1997 Castillo San Pedro de la Roca, Santiago de Cuba.
2000 Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras del sureste de Cuba.
2005 Centro Histórico de Cienfuegos.

Naturales
1999 Parque Nacional Desembarco del Granma.
2001 Parque Nacional Alejandro de Humboldt.

Paisaje Cultural
1999 Valle de Viñales

El Valle de Viñales constituye un caso especial, ya que se considera dentro de una nueva categoría de patrimonio recientemente reconocida, denominada Paisaje Cultural y además tiene inscritos en la Lista de Sitios Potenciales para Patrimonio Mundial el Parque Nacional Ciénaga de Zapata y el Sistema de Arrecifes del Caribe Cubano.
Los paisajes culturales forman un nuevo concepto; éstos representan las obras conjuntas del hombre y la naturaleza. Ilustran la evolución de la sociedad y de los asentamientos humanos a lo largo de los años, bajo la influencia de las limitaciones y de las ventajas que presenta el entorno natural y de fuerzas sociales, económicas y culturales, internas y externas. En este caso el Valle de Viñales es un ejemplo de la obra conjunta del hombre y la naturaleza. La evolución de los asentamientos humanos aquí se refleja en el desarrollo de cultivos tradicionales entre los majestuosos mogotes, con una preservación a lo largo de los años tanto de la cultura local como del entorno natural, que da como resultado un paisaje único en el mundo.
Parque Nacional Desembarco del Granma: Está situado al suroeste de la provincia Granma con una superficie de 25764 ha. Entre los valores naturales del sitio se destaca el hecho de ser el segundo y más conservado exponente mundial de los sistemas de terrazas marinas emergidas y sumergidas. Los niveles de terrazas llegan a alcanzar una altura de 360 m sobre el nivel del mar y hasta 20 niveles emergidos, algunos de ellos con 100 m de desnivel. Sólo es superado en magnitud en el mundo por el sistema de terrazas de Maisí, también ubicado en Cuba. Es significativo el gran desarrollo de accidentes de relieve (escarpes, furnias, dolinas, sistemas cavernarios, cañones fluviales) presentes en la zona de terrazas. El complejo de vegetación de terrazas y el matorral xeromorfo costero contienen interesantes especies. Aparecen cerca de 500 especies de la flora cubana con la presencia de más de 12 endémicos locales. Llama la atención el cactus de porte arbóreo llamado comúnmente aguacate cimarrón (Dendrocereus nudiflorus); se trata de una cactácea gigante amenazada cuyos ejemplares en esta área se estima que tengan edades superiores a los 500 años. Pero quizás lo más llamativo es el alto grado de conservación de la vegetación original. Entre esta vegetación habitan importantes especies animales por su nivel de endemismo o grado de amenaza como la polimita (Polymita venusta), molusco terrestre de concha bellamente coloreada y entre los reptiles la lagartija de hojarasca (Crycosaura typica) y la lagartija del Guafe (Anolis guafe), ambas restringidas localmente al parque. En algunos farallones de las terrazas nidifica el ave marina conocida como rabijunco (Phaeton lepturus); éste es el único lugar de Cuba donde se encuentran las condiciones adecuadas para su reproducción. También se encuentran poblaciones abundantes de la paloma perdiz (Starnoenas cyanocephala) y de cotorras, ambas especies amenazadas de extinción.
Parque Nacional Alejandro de Humboldt: Se localiza en el macizo montañoso Nipe – Sagua – Baracoa y abarca parte de las provincias Guantánamo y Holguín. Tiene una superficie de 70835 ha aproximadamente. Es el área protegida más importante de Cuba en lo referente a biodiversidad; la misma se destaca no sólo por poseer la mayor riqueza y endemismo del país, sino también por contener el remanente mayor de ecosistema montañoso y bosque tropical lluvioso mejor conservado de Cuba y del Caribe insular. Aquí se encuentran importantes poblaciones (a veces únicas) de especies amenazadas de la flora y la fauna donde se destacan, por su importancia a nivel mundial, el gavilán caguarero y el almiquí. Abundan las cotorras, los cateyes, varias especies de polimitas. Se dice que la zona es el polo húmedo de Cuba, con una conjunción de un clima lluvioso y fresco y bosques latifolios y pinares bien conservados.

LA CONVENCIÓN DE RAMSAR: LOS HUMEDALES


Desde la década de 1960 existía la preocupación acerca de la disminución de las poblaciones de aves acuáticas y su hábitat. La Convención de Ramsar fue adoptada en 1971 en la ciudad de Irán de igual nombre para la protección de los humedales como hábitat de este tipo de aves, pero ha ampliado su inquietud a todos los aspectos referidos al uso racional y la conservación de los humedales, de modo que las aves acuáticas han pasado a ser una más de esas preocupaciones en igualdad de condiciones con las demás. La UNESCO es la organización depositaria de la convención, pero su administración está a cargo de la Oficina de Ramsar de la UICN.

Los humedales son sistemas intermedios entre ambientes permanentemente inundados y ambientes normalmente secos, que muestran una enorme diversidad de acuerdo con su origen, localización geográfica, régimen acuático y químico, vegetación dominante y características del suelo o sedimentos.
Según la variedad de tipos de humedales que existen, su clasificación se hace difícil, aunque se reconocen cinco sistemas principales:
Marino (humedales costeros, incluyendo costas rocosas y arrecifes de coral).
Estuarino (deltas, marismas, pantanos de manglares).
Lacustre (referente a lagos).
Ribereño (asociado a ríos y arroyos).
Palustre (lodazales, marismas, pantanos, ciénagas).

También se consideran los humedales construidos por el hombre como las represas, las zonas de estanques para la cría de peces y camarones, las tierras agrícolas irrigadas como las arroceras, entre otros.
Están entre los ambientes más productivos del mundo y proporcionan un amplio conjunto de beneficios. Mantienen grandes poblaciones de aves (especialmente aves acuáticas), mamíferos, reptiles, anfibios, peces e invertebrados, así como numerosas especies de plantas (incluyendo el arroz), por lo que la diversidad biológica que albergan es uno de sus atributos esenciales. Las interacciones que se dan entre el suelo, el agua, las plantas y los animales de un humedal permiten el almacenamiento y purificación del agua, la protección contra tormentas e inundaciones, la estabilización de las condiciones climáticas locales como lluvia y temperatura, el mantenimiento del manto freático, la retención de nutrientes y sedimentos, entre otros.

En Cuba se trabaja en la propuesta de Sitios Ramsar desde el año 2000. La Oficina de la Convención de Ramsar designó cinco valiosos humedales cubanos para la Lista de Humedales de Importancia Internacional. Los nuevos sitios Ramsar, aprobados en el año 2002, son:

La Ciénaga de Zapata: Es el primer humedal de Cuba con reconocimiento internacional (2001). Ocupa todo el extremo sur de la provincia de Matanzas y tiene una longitud de 175 km de oeste a este. Constituye el humedal más grande y mejor conservado del Caribe insular, con la mayor área de pantanos y marismas de Cuba y considerables extensiones de bosques. Se desarrolla sobre suelo cársico, donde es significativo el sistema espeleolacustre que se extiende paralelo a la costa hacia la porción este de la ciénaga, con espectaculares cenotes y cavernas inundadas. La complejidad paisajística y geológica de la zona, la presencia de endemismos locales de alta significación para la conservación del acervo genético de la biota cubana y caribeña en general, así como sus dimensiones, grado de naturalidad y sus funciones ecológicas y socioeconómicas, la individualizan como el humedal insignia del país.

Buenavista: Situada en la región central de Cuba, entre las provincias de Villa Clara y Sancti Spiritus. Está formada por varios tipos de humedales costeros: amplias playas y sistemas de dunas, lagunas costeras, manglares y carso. Abarca unas 313500 ha y es además reconocido como Reserva de la Biosfera; contiene en su interior el área protegida Parque Nacional Caguanes.

La Ciénaga de Lanier y el Sur de la Isla de la Juventud: Ocupa 126200 ha de la parte meridional de la Isla de la Juventud y comprende los terrenos pantanosos de la Ciénaga de Lanier. Se encuentran bosques semicaducifolios, lagunas con arrecifes, pastizales marinos, manglares y turberas. Constituye un mosaico único de ecosistemas entre los que hay un llano cársico conectado a la zona meridional de la isla. En el sitio hay varias especies amenazadas: tortuga verde (Chelonia mydas), caguama (Caretta caretta) y cocodrilo americano. La región posee gran número de especies vegetales endémicas y constituye un importante lugar de anidación de las distintas especies de quelonios mencionados, crustáceos y peces. Es además un Área Protegida de Recursos Manejados.

Gran Humedal del Norte de Ciego de Ávila: Ocupa 226875 ha de la parte septentrional de la provincia Ciego de Ávila, abarcando casi toda su costa, su zona marítima inmediata y los islotes adyacentes. Este humedal comprende dos lagunas costeras únicas, La Leche y La Redonda, que alimentan las cuencas subterráneas de la zona y en torno a las cuales los principales tipos de vegetación son bosques pantanosos, pastizales pantanosos y manglares. Habitan el sitio grandes poblaciones de flamencos y cormoranes (Phalacrocorax auritus), además de otras especies menos comunes como la marbella (Anhinga anhinga) y la yaguasa de pico negro (Dendrocygna arborea). Incluye seis áreas protegidas.

Delta del Cauto: El mayor delta de Cuba y uno de los más importantes del Caribe. Es una intrincada red de estuarios, lagunas, ciénagas y pantanos de extraordinaria hermosura. Su inaccesibilidad y lo difícil que es transitar por él han mantenido en niveles mínimos los efectos antrópicos. Su flora comprende algunas de las poblaciones de manglares mejor preservadas de
Cuba. Habitan en el sitio varias especies animales vulnerables y amenazadas, entre ellas el catey, la yaguasa de pico negro y una lagartija endémica de Birama (Anolis birama). Son especialmente abundantes las poblaciones de cocodrilo americano y de iguanas (Cyclura nubila). Este sitio ocupa 47386 ha de las provincias Granma y Las Tunas y dentro de su territorio hay un importante refugio de fauna.

Humedal Río Máximo – Cagüey: Es un ecosistema marino – costero extremadamente frágil. Este humedal (22580 ha) está situado entre la desembocadura de los ríos Máximo y Cagüey al norte de la provincia de Camagüey y comprende varios cayos de las aguas poco profundas de los alrededores. El lugar es el mayor sitio de anidación de flamencos de todo el Caribe y las Antillas y, además, refugio de otras aves migratorias de América del Norte, Central y del Sur. Habitan aquí el cocodrilo americano y el manatí (Trichechus manatus manatus), ambas especies vulnerables. Los tipos de vegetación que predominan en la zona son los bosques de manglares, los bosques perennes micrófilos y pantanosos y los bosques perennes de yana (Conocarpus erecta) y almácigo (Bursera simaruba). Es además un área protegida con categoría de refugio de fauna.